Desde su niñez, Pedro Israel Martínez Morales, siempre tuvo claro que quería ser policía, pero con lo que él no contaba, era que al llegar a la adolescencia se toparía con la negativa de su mamá, pues ella pensaba que esa profesión era demasiado peligrosa.

Desde su niñez, Pedro Israel Martínez Morales, siempre tuvo claro que quería ser policía, pero con lo que él no contaba, era que al llegar a la adolescencia se toparía con la negativa de su mamá, pues ella pensaba que esa profesión era demasiado peligrosa. 

Hoy, con poco más de 4 años dentro de la Corporación, Pedro Israel Martínez acaba de ser galardonado en la más reciente ceremonia de “Entrega de Reconocimientos y Estímulos a Policías de la SSP-CDMX”, y le fue entregada una Medalla al Valor Policial, por su buen desempeño durante la detención de sujetos que asaltaron un bar el año pasado. 

A pesar de haber transcurrido un año del incidente en cuestión, Pedro lo narra y lo recuerda como si hubiera sucedido ayer, él dice que durante un recorrido de rutina a bordo de su patrulla y junto a su compañero de turno en las inmediaciones del Barrio San Miguel, en la delegación Iztacalco, ambos son avisados por radio sobre el asalto a un negocio, en ese momento, los dos se percatan de unos sujetos que pasan corriendo a su lado y empuñando lo que parecía ser un arma de fuego. “Todo fue muy rápido, lo único que vi es cuando estos sujetos suben corriendo a una camioneta” menciona Pedro.

Sin pensarlo y actuando por su instinto de servicio, dieron inicio a una persecución por las calles aledañas, maniobrando a toda velocidad para no perder de vista la camioneta. Después de unos minutos, la pericia del conductor de la camioneta falló y ésta se estrelló contra el portón de una unidad habitacional, es ahí cuando los oficiales aprovechan para tratar de someterlos. Pero es en ese momento, cuando Pedro observa atónito como uno de sus compañeros recibe un disparo en el pecho, y no duda en compartir sus sentimientos al respecto: “Se siente muy feo que le den un tiro a un compañero porque ellos son como mi otra familia”. 

Pedro y sus compañeros repelen la agresión y finalmente, Pedro se acerca a una de las puertas de la camioneta y logra someter a uno de los sujetos, mientras que otro cayó abatido y tres más huyeron entre los edificios de la unidad habitacional. Con la situación controlada, y al percatarse que su compañero se encontraba bien, pues la bala quedó incrustada en el chaleco antibalas, Pedro recuerda vívidamente las múltiples emociones y pensamientos que pasaron por su cabeza durante todo el enfrentamiento: “Primeramente pensé en mi familia: mi hija y mi esposa, no sabía si las iba a volver a ver, también pensé en mis compañeros de trabajo, con los cuales he recorrido las calles día y noche durante los últimos 4 años”. 

En cuanto a la presea que le otorgaron, comenta que realmente él no esperaba nada, ningún reconocimiento ya que solamente estaba cumpliendo con su trabajo, y, al referirse a la emoción que le provoca la medalla simplemente lo expresa como algo “bonito”, y agrega: “Ser policía no es una tarea fácil, ya que no tienes mucho tiempo para estar con la familia, y a veces ni tiempo para uno mismo”. 

“Aunque se enojé mi mamá voy a ser policía” decía un joven y obstinado Pedro, afortunadamente, ella con el tiempo cedió, comprendió que era el sueño de su hijo y lo terminó apoyando para que lo cumpliera. El día de hoy, con este reconocimiento, su mamá se encuentra más orgullosa que nunca.