Pasaban las 12 de la tarde del día 14 de septiembre del presente año, cuando Benito Mata Hernández y Otilio Muñoz Martínez, realizaban funciones propias de su actividad policial en las calles de la colonia Pedregal de San Nicolás, en la Alcaldía de Tlalpan. De pronto, a través de la frecuencia de radio, les informaron sobre un intento de secuestro a un menor. 

Pasaban las 12 de la tarde del día 14 de septiembre del presente año, cuando Benito Mata Hernández y Otilio Muñoz Martínez, realizaban funciones propias de su actividad policial en las calles de la colonia Pedregal de San Nicolás, en la Alcaldía de Tlalpan. De pronto, a través de la frecuencia de radio, les informaron sobre un intento de secuestro a un menor. 

Una vez arribaron al lugar, de inmediato ubicaron al sospechoso con las características señaladas y ambos policías lo lograron detener, frustrando así, su intento de huida. 

Posteriormente, hablaron con el padre del menor para conocer su versión de los hechos, dijo que estaban comiendo en familia cuando su hijo se bajó a jugar, en ese momento un individuo pasó corriendo e intentó llevárselo, por lo que el padre persiguió al sujeto, en tanto la madre accionó el botón de auxilio de la cámara del Centro de Comando y Control 2 (C2) para pedir apoyo a la policía.

Gracias a la rápida acción de los padres al solicitar ayuda, al excelente apoyo visual de las cámaras del Centro de Comando y Control 2 para ubicar al sujeto, y a la valiosa intervención de los uniformados, se logró rescatar al menor y así evitar una tragedia para la familia. 

Ambos compañeros, en su larga experiencia portando el uniforme: Benito con más de 18 años de servicio y Otilio con 30, mencionan que se han enfrentado a muchas situaciones difíciles que les han dejado grandes experiencias en su labor policial, pero cuando se ven involucrados niños o mujeres, consideran que es algo más delicado.

Refiere Otilio que al hacer bien su trabajo durante 30 años, han sido pocas las muestras de agradecimiento que ha recibido de la gente que ayuda, ”el recibir un ‘gracias’ de la gente que ayudas es la recompensa correcta a tantos desvelos y peligros que se sufren en la calle”. 

Desde temprana edad a Benito le gustaba la cuestión del uniforme y la disciplina, menciona: “Cuando entras a la policía es por necesidad, pero con el tiempo se va transformando en una vocación”. Con más de tres décadas en la labor policial: “he tenido muchos reconocimientos, pero el mejor es el de la familia, que me ven como héroe.” 

Ambos policías concuerdan en la inmensa responsabilidad que implica ponerse el uniforme todos los días: “Una cosa muy significativa en la vida de cualquier policía es hacerle frente al peligro, el dar tu juventud y salud por gente que no conoces, eso es amar a tu prójimo, no cualquiera se mete en el uniforme” refiere Otilio, mientras que Benito asiente con la cabeza.