Tengo 37 años, decidí ingresar a la corporación porque mi padre me dio un gran ejemplo de lo que es ser policía, lo cual desde pequeño me causo admiración por él, ya que siempre demostró tener devoción a la policía, pero nunca dejó a un lado su familia.

Tengo 37 años, decidí ingresar a la corporación porque mi padre me dio un gran ejemplo de lo que es ser policía, lo cual desde pequeño me causo admiración por él, ya que siempre demostró tener devoción a la policía, pero nunca dejó a un lado su familia.

Al cumplir 18 años entre a la SSP-CDMX, pensé estar sólo dos años, pero decidí quedarme porque le agarré amor al trabajo. La primera vez que tuve un acercamiento con la gente, como parte de mi labor, fue en calles de la colonia Centro.

Ahí fue cuando descubrí que me gusta ayudar a la gente, estar en los momentos difíciles y apoyar a la ciudadanía.

Este trabajo se volvió parte de mi vida, me ha hecho crecer como persona y como policía.

Tengo tres hijos que admiran, mi hijo mayor de 13 años, quiere ser policía igual que yo.

En ocasiones puede ser muy difícil ser policía porque casi no ves a tu familia, incluso en los momentos más especiales.

Algo que me quedó marcado durante mis 19 años de servicio, fue una ocasión en la que atropellaron a un señor en Circunvalación, escuche el rechinido del coche y tratamos de auxiliarlo, cuando de momento llegó una señora acompañada de una niña, quien le gritaba “¡abuelito!”, al escuchar eso, me conmoví demasiado, ya que a mi mente llegó la imagen de mi familia.

Mi objetivo es ayudar a cada una de las personas que lo necesite, estoy orgulloso de ser Policía Auxiliar, en esta corporación puedes crecer.

En el aeropuerto soy jefe de área, junto con mi equipo de trabajo hacemos todo lo que está en nuestras manos para apoyar a la ciudadanía.

Un día, mi esposa se acercó a mi mientras lloraba, me pidió que dejara de trabajar, a lo que yo respondí y le dije que no podía dejarlo porque es parte de mi vida, es lo mejor que puedo hacer.

La policía ha cambiado, puesto que somos más profesionales y también mejores ciudadanos, ya que tenemos los mismos derechos. Confíen en nosotros.