Mujeres y hombres comprometidos con su labor, que día a día responden al llamado de diversas emergencias, donde la activación de sus servicios, el tiempo de respuesta y su eficiencia al actuar, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Son situaciones que viven los integrantes del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Ciudad de México.

Mujeres y hombres comprometidos con su labor, que día a día responden al llamado de diversas emergencias, donde la activación de sus servicios, el tiempo de respuesta y su eficiencia al actuar, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Son situaciones que viven los integrantes del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) de la Ciudad de México.

Del 26 al 28 de septiembre de este año, se llevó a cabo el “Quinto Ejercicio Nacional para Grupos Unit of Search And Rescue” (USAR, por sus siglas en inglés),  en Melaque, Jalisco, al cual, acudieron varios grupos de emergencias de diferentes Instituciones como Protección Civil, Policía Federal, Secretaría de Marina, Secretaría de la Defensa Nacional, Bomberos y por supuesto el ERUM de la Ciudad de México. 

El objetivo principal del ejercicio es fomentar una adecuada coordinación entre los grupos, para poder otorgar una respuesta rápida y eficiente a la ciudadanía en caso de cualquier emergencia o desastre natural. Puede durar de 2 hasta 5 días, dependiendo de la capacidad de cada institución para trabajar coordinados como equipo. Durante esos días, se realizan simulacros de salvamento y se procura rescatar al mayor número de personas con vida. 

El ejercicio está estructurado en tres etapas. La primera: ACTIVACIÓN. Les dan a conocer el “desastre” que enfrentarán (en este caso, un simulacro de sismo de 7.5 grados en la escala de Richter, y el colapso del Hotel Melaque con varias personas atrapadas.)

La segunda etapa: MOVILIZACIÓN. En ella se desarrolla la logística necesaria y se les proporcionan los medios para trasladarse, así como las herramientas indispensables para trabajar en el lugar del incidente. 

La tercera etapa: OPERACIONES. Se refiere a la coordinación y asignación de tareas, de cómo se va trabajar, delegar las actividades entre las células, los oficiales y los líderes. Una vez completadas las etapas, y ya todos organizados dentro del hotel, (el cual es un hotel en ruinas, perfecto para simular este tipo de situaciones), comienza el ejercicio.

Un total de 42 personas asistieron por parte del ERUM: 36 participantes y 6 evaluadores. 5 de los rescatistas que acudieron, compartieron parte de sus experiencias y opiniones acerca de este ejercicio.

Son jóvenes que forman parte de la misma generación, con 6 años dentro del ERUM, pero para 4 de ellos, éste es el primer ejercicio en el que participan, por lo que la experiencia les pareció muy enriquecedora: “A pesar de ser algo simulado, se toma en serio y con las debidas precauciones, hay que unificar criterios ante un desastre natural grande”, refiere Jessica Álvarez Trinidad de 28 años; por su parte, Maleni Ávila Escalona de 27 años comenta: “Sí le tomamos mucha importancia, íbamos con mucho entusiasmo y a ver que iba a pasar”.

Ángel Hernández Cruces, de 28 años, explica: “Todo esto implica una fuerza de tarea, un grupo USAR debe ser autosustentable, es decir, no debe depender de terceros”, y concuerda en que siempre debe tomarse con la seriedad debida. Con 26 años de edad, Cecilia Padilla Rodríguez opina: “Este tipo de ejercicios son importantes para tener una mejor coordinación en el caso de eventos reales, ya sabíamos a lo que íbamos, pero verlo en vivo fue otra cosa.”

Y por último, Josué Antonio Guerrero, a sus 29 años, es el que tiene mayor experiencia en estos simulacros, para él: “Este tipo de ejercicios te da la oportunidad de aprender, de ver las formas de trabajar e identificar las deficiencias y las áreas de oportunidad, y así tener un panorama más extenso de lo que podría suceder.”

Los integrantes del ERUM que acudieron a este Quinto Ejercicio Nacional, están de acuerdo que fue una experiencia muy “padre”, ya que adquirieron muchos conocimientos y les sirvió para unificar criterios durante una emergencia, y así, enfocarlos en la realidad.