Para Neri Velázquez y Fernando Camarillo no ha sido fácil su tarea, todos los días trabajan para la seguridad de la ciudadanía, pero el día domingo recibieron la emergencia vía radio, que sobre las calles plan de Ayala y Felipe Ángeles tenían a una persona detenida, que momentos antes había robado una tienda de abarrotes con razón social “Diez”.

Para Neri Velázquez y Fernando Camarillo no ha sido fácil su tarea, todos los días trabajan para la seguridad de la ciudadanía, pero el día domingo recibieron la emergencia vía radio, que sobre las calles plan de Ayala y Felipe Ángeles tenían a una persona detenida, que momentos antes había robado una tienda de abarrotes con razón social “Diez”.

Al llegar observaron a varias personas que tenían rodeado a un sujeto, al que tenían sentado sobre el piso y que amablemente le entregaron: “Estábamos sorprendidos la gente estaba muy tranquila jamás agredieron al sujeto esperaron a que llegáramos”.Relató Neri. 

Al entrevistar a la propietaria de la tienda ésta comentó, al abrir su negocio dicho sujeto se metió corriendo directamente a una pequeña caja de seguridad, ya sabía a lo que venía. Le  gritó a sus hijos mismos que salieron rápidamente. El sujeto al escuchar el grito de la señora y ver salir a los muchachos, aventó la caja y huyó,  pero al darse cuenta los vecinos lo siguieron, detuvieron y llamaron al 911 para solicitar  el apoyo. 

“Para ambos elementos fue algo extraño pero a la vez satisfactorio, ya que refieren la ciudadanía está cooperando cada vez más para poder vivir en paz. juntos ciudadanos y autoridad podemos mantener nuestra ciudad libre de delincuentes, por lo que unidos todo se puede”. Comentaron Neri y  Fernando.

Neri a sus 48 años de edad, es padre de 4 hijos, que saben que mediante su trabajo su padre ayuda y protege a la gente. Con 15 años de servicio Neri ha adquirido una gran capacitación dentro de la institución policial, que ha reafirmado su vocación de servicio. Ser más  profesional para proteger con eficiencia  y eficacia a la ciudadanía.

Por su parte Fernando Camarillo, con 29 años de edad y 6 años de servicio, es padre de familia. Refiere que  no le ha sido fácil.“Todos los días me levanto para ayudar y proteger a las personas que me necesitan, sabiendo que al hacerlo, cumplo con el deber de ser policía”. Refiere Fernando con orgullo.