Desde sus estudios de bachillerato, a Carlos Ávila Suárez le llamaba mucho la atención ser policía, quería pertenecer a la Secretaría de Seguridad Pública a como diera lugar, pero su padre, quien es militar, se lo impedía.

Desde sus estudios de bachillerato, a Carlos Ávila Suárez le llamaba mucho la atención ser policía, quería pertenecer a la Secretaría de Seguridad Pública a como diera lugar, pero su padre, quien es militar, se lo impedía. Su padre quería que siguiera estudiando, que cursara una carrera y terminará la Universidad, pero al final, ganó la vocación y el gusto de ayudar al prójimo. 

En días pasados, esa vocación de servicio y dedicación por salvaguardar a la ciudadanía le fueron recompensados a Carlos, ya que le fue entregada una Medalla al Valor Policial, por evitar con valentía y prontitud un asalto a mano armada. Dicha presea le fue concedida como parte de la más reciente ceremonia de “Entrega de Reconocimientos y Estímulos a Policías de la SSP-CDMX”.

Carlos comparte los detalles de aquel incidente, dice que al ir circulando en su patrulla, él y su compañero se percataron que, algunos metros más adelante, dos sujetos se acercaron a un vehículo amagando a los tripulantes con un arma de fuego, al darse cuenta del hecho delictivo, Carlos y su compañero descendieron rápidamente de su unidad. Siguiendo los protocolos correspondientes mediante los comandos verbales, le pidieron a los sujetos que se alejaran del auto y arrojaran su arma al piso, los asaltantes hicieron caso omiso y voltearon dirigiendo su arma en contra de Carlos y su compañero, accionándola inmediatamente pero sin llegar a lastimarlos, por lo que, de manera instintiva y actuando en legítima defensa, ellos repelieron la agresión, logrando impactar a uno de los sujetos, mientras que el otro logró escapar.

Una vez que contuvieron la situación, Carlos se dirigió a los tripulantes del vehículo afectado para recabar la información de lo sucedido, narrando que, efectivamente los sujetos les habían quitado un bolso, celulares y dinero en efectivo, todo lo cual se logró recuperar y devolver a sus legítimos dueños.

Al hacer un recuento de lo acontecido, Carlos comenta que cada situación de riesgo que se vive en las calles es diferente, pero gracias a la capacitación continua que brinda la policía, es capaz de adecuarse a las situaciones más peligrosas.

Menciona que: “Gracias a la capacitación obtenida dentro de la Secretaría de Seguridad Pública logré mantener el control de la situación, no tuve miedo, sólo pensaba en un objetivo, cumplir mi trabajo y disminuir la situación de peligro”.

Con tan sólo cuatro años en el servicio activo, comenta que en este tiempo ya ha tenido varias experiencias similares, así que de alguna manera es algo a lo que ya está acostumbrado.

“La medalla significa para mí algo de mucho valor, es más que una medalla, habla de mi preparación como persona, del reconocimiento a mi labor, por lo que es un honor ser parte de la Policía de la Ciudad de México”, menciona Carlos con orgullo. 

Y así concluye, haciendo un análisis de su experiencia a través de estos cuatro años de servicio en la policía: “Eso es de familia, gracias a los valores inculcados y el buen ejemplo de honradez y lealtad de mi padre, surgiéndome el amor y vocación de servicio”.