La mañana del 12 de septiembre de este año, Luis Enrique Ocón Toledo y Jorge Lara Maya, iban en su patrulla realizando la supervisión de la zona.

La mañana del 12 de septiembre de este año, Luis Enrique Ocón Toledo, junto con su compañero Jorge Lara Maya, ambos pertenecientes al Estado Mayor Policial, iban en su patrulla sobre la calle de Doctor Barragán en la Delegación Cuauhtémoc, realizando la supervisión de la zona. En algún momento, ambos notaron delante de ellos a dos personas que intercambiaban algo, percibieron que uno de ellos tenía unos billetes en su mano y el otro le daba unas bolsitas. 

Jorge recuerda que iban circulando tan despacito abordo de la unidad que no hubo necesidad de pisar el acelerador, que ambos simplemente se bajaron de la patrulla y se posicionaron de tal forma que a los sujetos no les dieron espacio para correr: “Yo llegué por un lado y Luis Enrique por el otro”, añade Jorge, mientras con sus manos recrea la manera en la que rodearon a los sujetos. 

Al realizarles la inspección, al primer sujeto le encontraron cuatro bolsitas, que en su interior contenían marihuana, y el segundo sujeto traía una bolsa con unos billetes. Destaca Jorge: “Yo soy el que les hace la revisión a los dos sujetos, esto gracias a que estamos muy bien coordinados, por tener mucho tiempo trabajando juntos, cada quien ya sabe lo que tenemos que hacer”. 

“Las personas intentan desafanarse” dice Luis Enrique, y continúa: “Pero les fue imposible, no supieron qué hacer y ni pudieron correr”.

Ambos comentan que en ningún momento los sujetos los intentaron sobornar, y que si lo hubieran hecho, ellos jamás lo hubieran aceptado porque aman su trabajo: “No estamos dispuestos a perder nuestro trabajo por cualquier dádiva”, dice Luis Enrique, y añade que: “Si actúas mal y cometes errores, la misma ciudadanía te lo hará pagar”.

Jorge rememora que desde pequeño, al ver a su padre uniformado llegando a casa: “Era como ver llegar a un superhéroe”, comenta emocionado, dice que era motivo de orgullo y que eso lo motiva para transmitirle a sus hijos la valoración por el trabajo policíaco, de mostrarle que ellos, los policías, son gente que trabaja por sus familias y merecen respeto y confianza por su gran labor. 

Para Luis Enrique, ser policía significa ser una persona recta, con o sin uniforme, ser la figura de autoridad que la gente respete por su honradez y servicio.

Luis Enrique y Jorge coinciden que la preparación recibida por la Corporación mediante los constantes cursos, aunado al tiempo de trabajar juntos, son los ingredientes perfectos para dar el mejor resultado a la ciudadanía. 

“El que la gente nos reconozca por nuestra trabajo y nos brinde su confianza en la vía pública, son motivos suficientes para sentirnos orgullosos por la labor que realizamos”. Finaliza Jorge, mientras Luis Enrique afirma con la cabeza.