“Yo le decía a la mamá que pujara, que hiciera un último esfuerzo”. Así lo recuerda Jessica Álvarez Trinidad, quien ha pertenecido al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM)

“Yo le decía a la mamá que pujara, que hiciera un último esfuerzo”. Así lo recuerda Jessica Álvarez Trinidad, quien ha pertenecido al Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM) durante los últimos 6 años, y dice que durante ese tiempo ha enfrentado emergencias de todo tipo, pero una de las más especiales, sin duda, fue la primera vez que atendió un parto en la vía pública.

Ella pertenece al área de Atención médica pre hospitalaria, por lo que, gran parte del tiempo lo pasa dentro de una ambulancia.

Dice que fue hace como 5 años, no recuerda bien la fecha. Aquella tarde recibieron una llamada de emergencia, se trataba de una mujer que requería atención médica pues estaba dando a luz en un taxi.

La escena con la que se encontró al llegar al lugar de los hechos fue desgarradora: el cuerpo de la bebé (era niña) ya había salido casi por completo, excepto por la cabeza, que se encontraba aprisionada aún dentro del cuerpo de la madre. “La mamá estaba desesperada, nos pedía que la ayudáramos”, recuerda Jessica.

Rápidamente llevaron a la madre a la ambulancia y una vez ahí, Jessica y otro compañero continuaron con el procedimiento para tratar de sacar con vida a la recién nacida, “la prioridad era la bebé”, menciona Jessica. Dice que ella y su compañero le decían a la mamá que pujara, que se tranquilizara, y finalmente, después de varios minutos de angustia, pudieron liberarla, reanimarla y trasladarla, junto con la madre, al hospital de Xoco. Al día de hoy, Jessica no sabe qué fue lo que pasó con la bebé.

“Cuando te dicen ‘labor de parto’ llegas con la adrenalina al mil, tú lo que quieres es que el bebé sobreviva” relata Jessica: “la mamá quedó muy cansada al final, estaba muy débil” agrega.

A sus 28 años, Jessica afirma sentirse plena trabajando en el ERUM. “Para mí es la mejor institución, me ha hecho conocer muchas cosas y personas, y sobre todo, madurar”, menciona orgullosa.

Haciendo el recuento de aquella experiencia, Jessica dice que sintió feo por la mamá, aunque ella cree en Dios y siente que Él hace las cosas por algo, pero al final del día: “No queda de otra más que lavar el equipo, lavar la ambulancia, y a seguirle, hay que salir a trabajar”.