Con una decena de medallas ganadas en competencia, Rubén Apóstol es el policía que enseña a sus compañeros cómo actuar sin lastimar, cuando al trabajar en campo las situaciones se complican.

Por: Marcos Tinoco Martínez

Sus medallas tintinean como campanas. Rubén Apóstol Estrada es miembro de la Policía Bancaria e Industrial y desde hace 16 años practica, enseña y compite en Jiu Jitsu, un deporte de contacto que inmoviliza sin lastimar.

“Es un arte marcial muy efectiva en la que se utilizan estrategias de estrangulamiento, palancas a los brazos y candados en los pies, inmoviliza a la persona sin hacerle daño, lo que lo hace ideal al estar en servicio, cuando alguna persona es agresiva y hay que proteger a la ciudadanía y a uno mismo como policía”, explica Rubén.

Asegura que la Secretaría de Seguridad Ciudadana los motiva a actualizarse y uno de los campos en los que constantemente se preparan es en el actuar al momento de una detención, por eso han recurrido a las artes marciales para reaccionar sin utilizar armas ni exceso de fuerza pero para garantizar la protección de quienes están alrededor.

Apóstol Estrada dice que si bien hay policías que no hacen su trabajo de la mejor manera y que eso, en ocasiones, afecta la imagen de la corporación, hay más elementos buenos, comprometidos con prestar un mejor servicio, en capacitarse bien y estar en buena condición porque, como él, se sienten apasionados por su trabajo.

Un dicho popular reza “de la vista nace el amor” y Rubén lo comprobó. Fue Policía Militar por tres años hasta que otro uniforme lo enamoró.

“Un día iba caminando en la calle y a la entrada de un edificio vi a un policía bancario. Estaba parado en posición de descanso con su uniforme limpio, sin arrugas, zapatos bien boleados. Tenía un porte como de súper héroe y por esa imagen que siempre he tenido en la mente, decidí ser policía”, cuenta.

Asegura que la PBI le ha dejado satisfacciones al poder ayudar a la gente, resolver sus problemas o actuar en casos de emergencia como cuando salvó a una mujer que estuvo a punto de ser atropellada, sin embargo, también le parece necesario que las personas  sean más comprensivas “pues ser policía es un trabajo difícil, es una labor que debe intentar cambiar la mente de la gente y mantener el orden público sin afectar a otros”.


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EL DEPORTE “AMABLE”

El Jiu Jitsu es una disciplina de origen brasileño que permite someter a personas grandes, muy pesadas e incluso agresivas sin causarles daño, pues solo se utiliza la fuerza del cuerpo y movimientos precisos, focalizados.

Además del Jiu Jitsu, desde niño Rubén ha practicado otras artes marciales como Kung fu, Karate Do, Taekwondo y Kempo, asegura que además de mejorar la condición física, las artes marciales tienen beneficios en la salud mental pues fomentan la confianza en uno mismo, la disciplina, el respeto y elimina el estrés.

Rubén Apóstol ha ganado diez medallas en competencias a nivel nacional, la primera de ellas la obtuvo en 2003, fue segundo lugar en un torneo contra 60 contrincantes y en 2008 ganó un primer lugar contra un competidor extranjero.

Actualmente da clases de Jiu Jitsu en el agrupamiento de granaderos y en la policía Municipal de Chalco. Entrena en una escuela en Cuajimalpa y desde hace cuatro años abrió su propia academia en Amecameca, Estado de México, donde, dice, la mayoría de sus alumnos son mujeres pues es un deporte que permite defenderse sin importar las condiciones o diferencias físicas, explica.

Apóstol Estrada le gustaría ser recordado como un bien policía, que enseña a sus compañeros a trabajar de una mejor manera y brindar la seguridad que los capitalinos necesitan, además de ayudar a la gente a defenderse. Pide a la ciudadanía que haya más comprensión hacia la policía y asegura que la mayoría de quienes forman parte de la SSC se esfuerzan cada día para brindar un mejor servicio.