La patrulla que perseguía al autobús de las “3 estrellas doradas” quedó a centímetros de chocar con éste cuando por fin le dieron alcance, después de una breve pero intensa persecución sobre la avenida Guelatao. Esta escena sucedió el 4 de septiembre de este año y fue protagonizada por Maely González Solís y sus compañeros del sector Santa Cruz. 

La patrulla que perseguía al autobús de las “3 estrellas doradas” quedó a centímetros de chocar con éste cuando por fin le dieron alcance, después de una breve pero intensa persecución sobre la avenida Guelatao. Esta escena sucedió el 4 de septiembre de este año y fue protagonizada por Maely González Solís y sus compañeros del sector Santa Cruz. 

Después de recibir por radio la notificación de un asalto a casa habitación, les indicaron que para huir, los asaltantes habían robado un autobús. Ahí comenzó la persecución. 

La única información que tenían sobre el autobús, era que tenía pintadas 3 estrellas doradas, y con esa simple pista lo comenzaron a ubicar. Una vez lo localizaron y le marcaron el alto, el autobús no quiso detenerse: “Lo topamos de frente y estuvimos a punto de chocar, así, a centímetros” recuerda Maely. Dos de las personas se bajan del camión y dos compañeros de Maely los persiguen, mientras tanto, Maely ingresó al autobús y allí encontró armas largas de diferentes calibres. Posteriormente regresaron los dos compañeros con los sujetos que lograron capturar. Además de las armas, también fueron recuperados otros accesorios personales (carteras, joyas, relojes) pertenecientes a la víctima, la cual quedó muy agradecida porque recuperaron sus bienes. 

Maely refiere que ya había tenido varias situaciones similares pero esta fue una de las más fuertes: “No sentí miedo, es pura adrenalina pero estás haciendo tu trabajo, ya después hasta te tiemblan las piernas y analizas lo que pudo haber pasado”. 

Señala que su esposo también es policía y se preocupa por ella. Tienen 2 hijos, los cuales quieren ser policías: “Luego me preguntan cómo es mi trabajo, yo se los cuento de manera más realista, los pros y los contras, pero se aferran a seguir mis pasos”, y agrega: “Mi familia, en especial mis hermanos, me dicen que no me arriesgue tanto, pero yo les digo que prefiero salir a las calles que estar en una oficina”. 

Maely piensa que cada persona entra por diferentes motivos a trabajar en la policía, que de adolescente jamás pensó en entrar a la Corporación policial, pero ahora: “Me encanta mi trabajo, nunca pensé amar tanto lo que hago”, dice. Además le gusta que en este trabajo nunca terminas de aprender: “Todos los días se aprende algo nuevo, lo que más me gusta es el agradecimiento de la ciudadanía”. 

A sus 35 años de edad y con 11 de servicio, Maely está consciente que una de las cosas más difíciles a las que se ha enfrentado en su trabajo es el hecho de ser mujer, pero ha logrado sobreponerse y salir adelante: “Trabajar en equipo, hombres y mujeres mantenernos unidos, esa es la clave, la mujer no es el sexo débil, también sabe hacer bien su trabajo”. Finaliza.