Además de patrullar las calles de la Ciudad de México, un grupo de elementos de la Policía Auxiliar de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC) se preparan, en sus ratos libres, para competir semiprofesionalmente en la selección de básquetbol de la corporación.

Por Marcos Tinoco Martínez

Además de patrullar las calles de la Ciudad de México, un grupo de elementos de la Policía Auxiliar de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SCC) se preparan, en sus ratos libres, para competir semiprofesionalmente en la selección de básquetbol de la corporación.

El equipo está conformado por diez jugadores y el entrenador, Javier Ramírez Barrera, quien también labora como profesor de acondicionamiento físico de los elementos y se dio cuenta que el básquetbol es un juego de conjunto, en el que se requiere estar sincronizados en cada movimiento, tal como ocurre dentro de la labor policial.

“Elegimos este deporte porque es un juego donde todos tenemos que estar sincronizados para poder funcionar; además porque descubrimos que todos los que somos parte del equipo habíamos jugado básquetbol desde la niñez, entonces conocíamos bien este deporte y solo fue cuestión de conocernos y aprender de nuestros estilos de juego”, dice.

Como parte de las activaciones físicas los policías empezaron a jugar. Unos y otros fueron compañeros de equipo, después se enfrentaron como rivales. Identificaron sus fortalezas y debilidades, y una vez elegidos los diez más hábiles, formaron la selección de baloncesto de la Policía Auxiliar, una de las mejores de la SSC.

Desde el inicio del equipo, hace dos años, la selección de la PA ha ganado cuatro torneos consecutivos y se ha mantenido como la escuadra campeona, por lo que han recibido trofeos y estímulos económicos, además de que tienen al mejor encestador de la última temporada: el policía Osvaldo Salazar.

Los torneos deportivos se realizan dos veces al año y están a cargo de la Caja de Previsión de la Policía Auxiliar (Caprepa). La meta de la selección de la PA es llegar a otro nivel: participar en las Poli Olimpiadas y ganarse un lugar para representar a nuestro país en los Juegos Latinoamericanos de Policías y Bomberos 2019, que por primera vez se organizarán en México en el mes de noviembre.

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Dos pasiones

Ser policías de la Ciudad de México y representar a su corporación en el deporte que aman es una pasión para los diez miembros del equipo. “Para nosotros, ser policía es entregar a otros la mitad de nuestra vida: es la mitad que lucha, la que pelea por el bienestar de todos, la que se entrega en cuerpo y alma para dar lo mejor y proteger a la ciudadanía”, cuenta Javier Ramírez.

De acuerdo con el entrenador, el deporte influye dentro de la labor policiaca, no solo física y mentalmente al dar una mejor condición sino que agudiza la capacidad de reacción, te vuelve más despierto, te mantienes atento a lo que pase alrededor.

“Aunque no lo creas, al hacer deporte la imagen que tienen de nosotros cambia: los elementos se vuelven más seguros en su forma de actuar, la gente se da cuenta y al verlos más activos se acercan a hablar de sus necesidades, se sienten más protegidos porque son elementos capaces de dar lo mejor en caso de una emergencia”, explica.

Buscar la superación

Los entrenamientos inician al terminar la jornada de trabajo: cada día dedican dos horas de sus descansos para pisar la duela. Luchan contra el cansancio, el desvelo e incluso la frustración de las labores propias de ser policías, pero por esas dos horas se ponen la camiseta y todo se olvida. Reciben un golpe de energía que los hace correr, de un lado a otro mientras botan un balón y hacen rechinar sus tenis sobre la duela.

Para ser parte del equipo hay que pasar por un proceso de selección, sin embargo, deben cumplir otras condiciones como ser disciplinados, sentir amor por su equipo y respetar a su corporación.

Además de crecer deportivamente, formar parte del equipo los ha motivado a superarse pues aunque la mayoría de los jugadores cuenta con educación media superior, algunos de los miembros decidieron empezar la licenciatura, al considerar que para ser policía no basta con tener buena forma física sino que se requieren herramientas académicas que les permitan atender a la población de una mejor manera.