Llevó 17 años en la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México y tengo 50 años de edad. El amor hacia mi trabajo comienzo desde que era pequeña y veía a mi papá todos los días irse a trabajar como elemento de la PBI (Policía Bancaria e Industrial).

Llevó 17 años en la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México y tengo 50 años de edad.

El amor hacia mi trabajo comienzo desde que era pequeña y veía a mi papá todos los días irse a trabajar como elemento de la PBI (Policía Bancaria e Industrial).

Deje los estudios y en ese momento decidí entrar a la policía, con todo el apoyo de mi padre, ya que sabía que era un trabajo noble, esto fue cuando tenía 17 años, el ingresar a la PA fue por dos razones; una de ellas por mi padre y la segunda por necesidad de sacar adelante a mis tres hijas.

El que mis hijas sean alguien en la vida y sacarlas adelante es mi mayor satisfacción.

Recuerdo que en una ocasión, iba a un apoyo de al parecer una violación en Iztapalapa, en ese momento se atravesó una combi, dos días después despierte con los tendones de mi brazo izquierdo destrozados, pero aquí sigo con mi labor policial.

Me siento orgullosa de mis hijas a pesar de las dificultades, ellas no tuvieron carencia y dentro del poco tiempo que les brindaba les inculque grandes valores.

Mi hija que es Policía ingresó por ser madre soltera pero al paso del tiempo demostró grandes actitudes para portar el uniforme y demostró que una mujer puede salir adelante al igual que un hombre.

Somos una familia de policías estamos orgullosos de ello y queremos demostrar que a pesar de ser policías somos personas, pero con una gran responsabilidad la cual es garantizar la seguridad de la ciudadanía.

Las historias que nos contaba mi papá Ismael Pérez nos hizo sentir orgullo y nos alentó a seguir sus pasos; “me siento incompleto si no soy policía".

He tenido grandes experiencia dentro de la corporación tanto de detener a un narcomenudista como orientar a personas perdidas.