Una persona arrodillada, una mano manchada de sangre, y un arma de fuego en la otra mano. Esta fue la escena con lo que se toparon los policías Jennifer Rangel Tagle y Gilberto San Juan Alvarado, el pasado septiembre, al acudir a una emergencia en la cual fueron reportados disparos en la colonia Santa Cruz Atoyac de la Alcaldía Benito Juárez.  

Una persona arrodillada, una mano manchada de sangre, y un arma de fuego en la otra mano. Esta fue la escena con lo que se toparon los policías Jennifer Rangel Tagle y Gilberto San Juan Alvarado, el pasado septiembre, al acudir a una emergencia en la cual fueron reportados disparos en la colonia Santa Cruz Atoyac de la Alcaldía Benito Juárez.  

Víctor Marcelo Puntos Beltrán y su compañero Arturo Pérez Benítez, ambos con 3 años de servicio policial, arribaron al mismo lugar del incidente para apoyar a sus compañeros. Tanto Víctor como Marcelo, coinciden en que nunca habían intervenido en un hecho como ese.

La persona arrodillada y herida resultó ser un Policía de Investigación que fue víctima de un intento de robo. Un sujeto armado lo pretendió despojar de una fuerte cantidad de dinero: 65 mil pesos, pero el policía reaccionó defendiendo sus pertenencias. Ahí comenzaron los disparos. Lo impactante para los 4 compañeros que llegaron a auxiliar fue que la víctima era un policía, y de inmediato pensaron que eso pudo sucederle a cualquiera de ellos. 

El asaltante fue encontrado metros más adelante con dos impactos de arma de fuego al interior de un vehículo. 

Tanto el asaltante como el policía lesionado, fueron trasladados al hospital más cercano. El dinero perteneciente a la víctima fue recuperado y quedó a disposición del Ministerio Público mientras se realizaban las investigaciones pertinentes. En palabras de los uniformados: “Esta situación representa un enorme logro para nosotros pues pudimos ayudar a un colega herido”. 

Los cuatro compañeros están de acuerdo en la gran responsabilidad que implica ser policía y lo mucho que les gusta portar el uniforme con dignidad y respeto. “Me siento orgullosa de mi padre, es un ejemplo a seguir, es policía jubilado y trabajó más de 30 años en tránsito, con ese trabajo sacó adelante a toda mi familia”, dice Jennifer con un gesto de admiración. 

Gilberto menciona que se siente muy a gusto con su trabajo. Tiene una hija de 22 años, y dice que tanto ella, como su esposa, se sienten orgullosas de la labor que él realiza: “Ser policía representa mucha responsabilidad y orgullo”.

Arturo Pérez concuerda con sus compañeros: “Es una gran responsabilidad salvaguardar a la ciudadanía”. Es policía por el gusto de ayudar a sus semejantes, y le gustaría que su hija algún día siguiera sus pasos.

Y Víctor, define así su trabajo: “Ser policía es realizar una labor digna y respetable, es portar el uniforme con orgullo y dignidad”.

Como reflexión final, todos aseguran que se sienten apoyados por sus familias y que el uniforme implica un gran compromiso. Además, están de acuerdo en que les fascina su labor, pero siempre deben estar alerta, y sobre todo, al pendiente de la ciudadanía. “No cualquiera usa el uniforme”, coinciden todos.