Un domingo por la mañana, una bebé recién nacida amaneció abandonada en el piso de un estacionamiento en la Unidad Habitacional Los Palomares, en la colonia Morelos, alcaldía Cuauhtémoc.

Por Dulce Nalleli Ahumada Martínez.

Un domingo por la mañana, una bebé recién nacida amaneció abandonada en el piso de un estacionamiento en la Unidad Habitacional Los Palomares, en la colonia Morelos, alcaldía Cuauhtémoc.

Eran las 8 de la mañana del 21 de abril y la pequeña, que minutos antes los vecinos habían reportado, estaba recostada en posición fetal como queriendo guardar el poco calor de su cuerpo desnudo, recuerda el policía Julio Adrián Rivera Pineda, quien logró rescatar a la bebé con vida.

Cuando el elemento llegó, la niña no emitía ningún ruido y Rivera Pineda pensó lo peor. No habría sido la primera vez, pues en los cinco años que lleva en la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), es el cuarto bebé que encuentra abandonado en la zona, dos de ellos ya fallecidos.

“Apenas recibí el llamado me apresuré para llegar al lugar. De momento sentí mucho enojo por ver a una pequeña en esas condiciones, pero cuando me di cuenta que seguía con vida el panorama me cambió y actué rápidamente, había una oportunidad de que se pusiera bien y no quería que pasara lo que viví unos meses atrás, cuando encontré a un bebé que había muerto de frío”, cuenta el policía segundo.

Dar calor humano 

El uniformado se agacha con una cobija de color verde. Con delicadeza va envolviendo a la pequeña que hasta entonces permanece en silencio.

Alrededor de la escena, un grupo de vecinos reclama que la bebé había sido abandonada en ese rincón con olor a óxido y humedad. Nadie sabía desde qué hora estaba ahí.

“Abrázalo, abrázalo” se escucha en el video que se difundió en redes sociales sobre el rescate de la bebé. Como un impulso, Julio Rivera levantó a la niña y la ciñó a su cuerpo. La rodeó con ambos brazos y fue entonces cuando la pequeña empezó a llorar.

Con la cobija y algunas toallitas húmedas que los vecinos le entregaron, el policía limpió el rostro y el cuerpo de la bebé que estaba lleno de tierra y la trasladó al Hospital Infantil de Peralvillo para que le brindaran atención especializada.

De acuerdo con el parte médico, la bebé recién nacida tenía principios de hipotermia; sin embargo, actualmente se encuentra en su peso y estatura normal y su salud va mejorando, dice el policía que se ha mantenido pendiente del caso.

“Me he dado vueltas por el hospital para preguntar por la niña, y es que ver a un bebé tirado es muy fuerte, pero tienes que olvidarte de tus emociones por un momento y actuar, porque de eso dependen las vidas de los otros”, dice el policía de 25 años, quien asegura que este tipo de escenas  lo impactan mucho pues es papá de una niña de seis años.

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Vocación de servicio 

El sueño de infancia de Julio Adrián Rivera Pineda, era ser policía. Para él, los uniformados eran como héroes. Siempre lo vio así porque su mamá también fue policía en el Estado de México y veía en ella la entrega y dedicación al trabajo con el que sacó adelante a su familia.

Años después el sueño de ayudar y proteger a las personas se volvió realidad y Julio Adrián lo ha demostrado cada día en los cinco años y cuatro meses que lleva dentro de la corporación.

Su meta, además de seguir cuidando de la ciudadanía es estudiar la licenciatura en Criminalística en la Universidad de la Policía de la Ciudad de México pues considera que estar mejor preparado es una forma de desempeñar su trabajo con mayor eficiencia y compromiso.